Tandil: Confirman la muerte de un hombre por hantavirus

Tenía 34 años y falleció el pasado 3 de abril. Desde el Hospital Malbrán le confirmaron a las autoridades Municipales que  la muestra enviada resultaba positiva de la mencionada enfermedad.

Se conoció en las últimas horas que en la ciudad de Tandil se registró una muerte por Hantavirus que no fue informada oficialmente por las autoridades Municipales, quienes ante la requisitoria periodística confirmaron lo acontecido.

Guillermo Ariel Maldonado de 34 años de edad, resultó ser la víctima. Tenía un lavadero de autos que funcionaba en Sarmiento al 600 (en lo que era Tandilco) y vivía en Villa Laza, en el barrio Universitario, donde hacía tres años que mantenía el predio y le daban una casa para vivir.

Roberto Maldonado, padre del fallecido, contó a El Eco de Tandil todo lo acontecido desde que su hijo comenzó a sentirse mal. Señaló que “no sabemos cómo pudo haber contraído ese síntoma, lo que si digo que la atención que le dieron en el Hospital Municipal fue malísima, estuvo dos días sin medicación y hubo un montón de cosas que influyeron para que pasara lo que pasó”.

Dentro del dolor que manifestó en toda la entrevista, indicó que “a mi hijo lo llevé el sábado 30 de marzo a la guardia del Hospital porque empezó a tener fiebre y diarrea. Le dieron unas pastillas, la diarrea se le pasó pero seguía con fiebre por lo que volvimos a ir a que lo revisen. Ahí le dieron una inyección para bajarle la temperatura y le dijeron que las pastillas que estaba tomando cada 6 horas, las tomara cada 4”.

Agregó que “el domingo 31 lo llevó mi señora (Gladys Alonso) nuevamente a la guardia y ahí quedó internado porque seguía con mucha fiebre. Fue en ese momento que le empezaron a realizar estudios, pero no le daban medicación porque no sabían qué tenía. Mientras tanto mi hijo iba empeorando”.

Remarcó que “cuando empezaron a darle medicación ya tenía tomado los pulmones y luego nos llamó una doctora y nos dijo que el cuadro clínico que presentaba mi hijo era de extrema gravedad y que solo un milagro lo podía salvar”.

Refirió que “el último día lo pasaron a terapia intensiva donde estaba con respiración asistida, de todas formas se empezó a hinchar y no le trabajaban los riñones. Esa noche nos llamaron para que fuéramos urgente al Hospital y al llegar ya estaba muerto”.

“Cansados de llorar”

Maldonado primero aseveró que “en ningún momento nos dijeron que tenía Hantavirus, a mi señora le comunicaron que tenía Neumonía. Pareciera que en el Hospital buscan tapar todo” y luego añadió que “todo esto nos tomó de sorpresa, estamos cansados de llorar junto a mí esposa”.

Detalló que “posterior a la muerte de mi hijo, la doctora infectóloga, Florencia Bruggeser, nos citó y nos comunicó que la muerte había sido por Hantavirus”.

Maldonado  era soltero, sin hijos propios, solo tenía contacto con un pequeño nene de una exnovia, al que crió, le compraba de todo, lo llevaba a todos lados y muchos fines de semana lo pasaban juntos. “Como este nene estuvo en contacto con Guillermo, mí señora le dijo a la mamá del pequeño que lo hiciera revisar por si había sido contagiado. Hasta el momento, gracias a Dios, ninguno tiene nada”.

Sostuvo que “en donde vivía mi hijo fue Bromatología a revisar el lugar y dijeron que iban a ir al lavadero, cosa que no sabemos si habrán realizado”.

Por último manifestó que “no lo podemos creer porque era un hijo tan bueno, lo quería todo el mundo y no tenía problemas con nadie. Esto a mí me arruinó la vida, si bien tengo otras dos hijas que me adoran, esta situación me supera y mi mujer se la pasa todo el día llorando”, concluyó.

Bruggeser confirmó el caso

La infectóloga Florencia Bruggerser al ser consultado por El Eco confirmó que el pasado 3 de abril el paciente  Maldonado falleció por Hantavirus.

Indicó que “el deceso de este hombre de 34 años fue porque contrajo la enfermedad . Ahora Bromatología está llevando a adelante la investigación para determinar donde se pudo haber infectado ya que tenía algunos trabajos de riesgo y ocupaciones que podrían haber sido donde se contagió la enfermedad”.

Remarcó que “está confirmado que murió por Hantavirus, el pasado lunes nos juntamos con la familia y le confirmamos el diagnostico porque nos avisaron del Hospital Malbrán que la muestra que se había enviado desde Tandil resultó ser positiva”.

La enfermerdad y la transmisión 

El Hantavirus es una enfermedad viral aguda grave, causada por el virus Hanta. Originalmente es muy similar al de las fiebres hemorrágicas, que son las que producen alteraciones de la coagulación (como el dengue). En Europa y en Asia este virus produce fiebre hemorrágica y enfermedad renal. Por el contrario, las cepas americanas son más propensas a la enfermedad pulmonar.

Los huéspedes de este virus son los roedores. El Colilargo es uno de ellos, pero hay varias especies distintas según la zona. El ratón no sufre el virus, sólo lo transmite a través de la materia fecal u orina que se seca, vuela y se respira en el aire.

Las principales formas de transmisión son: Por inhalación que es la causa más frecuente. Cuando se respira en lugares abiertos o cerrados (galpones, huertas, pastizales) que se encuentran contaminados.

Por contacto directo al tocar roedores vivos o muertos infectados, o las heces o la orina de estos roedores. Por mordeduras al ser mordidos por roedores infectados.

Por vía interhumana puede transmitirse entre personas a través del contacto estrecho con una persona infectada durante los primeros días de síntomas, a través de la vía aérea.

Los síntomas son fiebre, dolores musculares, dolor abdominal, pero el síntoma más característico es la falta de aire, similar a una Neumonía. Lo particular del Hantavirus en la región americana es que produce insuficiencia respiratoria, lo que puede llevar a la muerte. Es un síndrome cardiopulmonar.

Prevención

En Argentina se han identificado cuatro regiones endémicas Norte (Salta, Jujuy), Centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos), Noreste (Misiones) y Sur (Neuquén, Río Negro y Chubut). Para prevenir esta enfermedad, en estas zonas es importante:

Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones.

Evitar que los roedores entren o hagan nidos en las viviendas.

Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías.

Realizar la limpieza (pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada nueve de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar). Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.

Colocar huertas y leña a más de 30 metros de las viviendas, cortar pastos y malezas hasta un radio de 30 metros alrededor del domicilio.

Ventilar por lo menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones). Cubrirse la boca y la nariz con un barbijo antes de ingresar.

Al acampar hacerlo lejos de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua potable.

Si se encuentra un roedor vivo: no tocarlo y consultar en el municipio.

Si se encuentra un roedor muerto: rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes y enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o quemarlo.

Las personas que presenten síntomas de la enfermedad deben concurrir rápidamente a un establecimiento de salud para la consulta y evitar el contacto estrecho con otras personas.

Fuente: eleco

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