Daniel Challis y su amiga Cheryl Stevens, de Davon, Inglaterra, fueron condenados a 18 semanas de prisión por haberse comido un pez dorado vivo durante un reto viral de las redes sociales.

Además de la pena de cárcel, el juez del caso obliga a los jóvenes a realizar 200 horas de trabajo no remunerados, los inhabilita a tener peces como mascota durante cinco años y tendrán que pagar una multa de 1.300 euros.

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